Hablemos de Muay Thai- Parte 3 y última

Hemos llegado al final de esta serie de artículos sobre el entrenamiento Muay Thay  en la cuna de este deporte de contacto extremo.

Damos paso a la última entrega de

La carretera de los gimnasios

A la mañana siguiente, Belcher se levanta temprano y sale disparado en su scooter entre los tuk-tuks (especie de buggies de 3 ruedas) para encontrarse con la leyenda del jiu-jitsu brasileño, Olavo Abreu.

El cinturón negro tercer dan es el instructor en jefe del Phuket Top Team, competición en el Este del Tiger Muay Thai, que está al Oeste, en Soi Ta-iad.

Abreu saluda a Belcher con un abrazo. “Te vi noquear a Rousimar Palhares en 2012”, le comenta, “fue verdaderamente sensacional”.

Foto de Youtube
Foto de Youtube

Palhares era un peleador de jiu-jitsu con la reputación de ejecutar candados con sus piernas con la potencia para romper ligamentos, y de tener el nefasto hábito de no ceder en el castigo, aunque sus oponentes golpearan con la mano para detener el combate.

Belcher era el perdedor esperado con desventajas de 2-1 en las apuestas, pero cuando sonó la campana final era él y no Palhares, quien sostenía el puño en alto.

“Entrené para permanecer tranquilo y encontrar la manera de zafarme de sus candados, no de evitarlos. La respiración jugó un papel decisivo”.

“Normalmente no asociamos el miedo y los temblores con los peleadores de MMA, pero hasta los más despiadados entre ellos sufren los efectos crónicos de la respiración de pánico”, dice el entre­nador Steve Maxwell, ex campeón de jiu-jitsu.

Es una consecuencia natural al estar bajo la influen­cia de la adrenalina, que inunda el cuerpo con hormonas del estrés, reduce la entrada de oxígeno, acelera la fatiga, incrementa la tensión muscular, etc. “En resumen, una respiración tal sabotea tu rendimiento e incrementa de manera exponencial las posibilidades de una lesión”, según Maxwell.

“Una respiración disfuncional también puede destruir un buen entrenamiento”, agrega el ins­tructor, “aprender a permanecer en calma cuando entrenas tiene el efecto opuesto, pues mejora la coordinación motriz y la concentración, optimiza el uso de los músculos e incrementa la fuerza, a la vez que reduce el riesgo de una lesión”.

Y…FIN

Esto es todo amigos, como diría Bugs Bunny

Decidme que no os han dado ganas de coger un vuelo hasta Thailandia y poneos a entrenar como bestias en La carretera de los gimnasios.

Es una de las cosas que todo practicante de artes marciales debería hacer alguna vez en la vida.

Nosotros seguimos con nuestro blog, así que ya sabéis.  Compartidnos

Hasta pronto.

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